Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Miércoles 11 de Noviembre 2015.

La repostulación presidencial de Evo Morales marcará desde hoy el debate político en Bolivia por un tiempo largo. Los motivos son varios. El actual Presidente busca, con extraña velocidad, tener luz verde para volver a ser candidato a la Jefatura del Estado en el 2020 por cinco años más.

Llama la atención el apuro de Evo por lograr ese permiso con el voto popular  cuando restan cinco años para la nueva elección presidencial. Las especulaciones sobre sus motivos son variopintas: la inminente crisis financiera que se viene por las bajas cotizaciones de nuestras exportaciones de materias primas, la pugna por sucederle dentro de los dirigentes del oficialismo, la seguridad de poder seguir en acción proselitista por estos cinco años con ventaja evidente sobre sus eventuales contendores en 2020 y otras varias por ser definidas todavía.

Hay varios puntos por ser modificados en la Constitución que tiene seis años de vigencia legal, entre ellos, la reforma de la justicia que se ha convertido en un cáncer institucional de insospechadas consecuencias. La administración judicial, una de las lacras bolivianas desde siempre, ha ingresado en un oscuro callejón sin salida que llena de preocupación a propios y extraños.

Sin embargo, se ha decidido que el primer punto constitucional a ser modificado, si el pueblo da su voto de apoyo a esa iniciativa gubernamental, es la repostulación presidencial para cinco años más a partir de 2020. El tema va a requerir una campaña electoral breve pero intensa. Las consultas electorales se han convertido en la columna vertebral de la actual democracia boliviana con los consiguientes paréntesis políticos y gastos estatales. A ese punto dedicaré mi próximo Blog CON LUPA  mañana jueves.

Gracias, epi