Luis Manuel Seijas, jugador de Venezuela. (FVF)
Luis Manuel Seijas, jugador de Venezuela. (FVF)

La selección de Venezuela tiene 17 días preparándose con el empleo de cámaras hiperbáricas en Margarita, para «llenar de oxígeno» los pulmones de los jugadores que estarán en la altura, para buscar el mejor rendimiento posible.

«Es la única manera de competir de igual a igual», aseguró Rodolfo Paladini, preparador físico de la selección nacional, justo cuando se inició el proceso de ajuste a la altura. «Con esto, y haciendo algunos cálculos logísticos como llegar una hora y media antes del partido, y otras consideraciones, podemos contrarrestar el efecto de aletargamiento que produce la falta de oxígeno en La Paz, y nos permite buscar en el plano deportivo un mejor resultado», contó.

Efecto Magnus

Pero no sólo se trata de adaptar al jugador a las condiciones atmosféricas con la cámara hiperbarica. La altura entraña otros retos. Uno de ellos, la ausencia del Efecto Magnus y el Efecto Bernouli sobre el balón.

En palabras simples, es el fenómeno de resistencia que se produce sobre un objeto (en este caso la pelota de fútbol) por la presencia de aire a su alrededor, y como se afecta velocidad a la que se desplaza al moverse. Como en la altura hay menos oxígeno, la pelota sale más y cruza.

«En Bolivia lo que hay es que pegarle duro y al arco», comentó Rómulo Otero, volante de Huachipato de Chile, convocado para jugar en La Paz.

«Cuando jugamos allá el año pasado en el amistoso, me di cuenta que lo que había que hacer era entrarle con todo al balón, porque cuando lo tocas sale mucho. No es fácil agarrarle la medida, ni para uno en la cancha, y mucho menos para los porteros», aseguró Otero.

Este es un efecto difícil de simular en Margarita donde se prepara la selección, pero encontraron algunas alternativas para paliar las circunstancias.

«Estamos trabajando con tres tipos de pelotas distintos», contó José Manuel Rey, asistente técnico de Noel Sanvicente en la Vinotinto.

«Tenemos el balón Golty que utilizan en Bolivia, que irónicamente, se pone muy pesado estando acá en Porlamar. Las que usamos acá llenas con un gas liviano, y luego trabajamos con pelotas de voleibol, tanto para los jugadores de campo como para la preparación de los porteros. Con eso se buscar simular bien el efecto de la pelota en la altura, que sale mucho, y que no agarra casi efecto», destacó.

Rey sabe bien como se aprovecha el Efecto Magnus. Su gol contra Ecuador en Quito, a 2800 metros sobre el nivel del mar, valió para una victoria en la eliminatoria para Sudáfrica 2010.

«Cuando se tiene la experiencia se sabe cómo darle al balón en estas condiciones», recordó. «Yo jugué tres años en Emelec, y sabía que en Quito podía hacer algo así. Hay que pegarle duro, estar claro y apuntarle bien al arco. La consigna tiene que ser esa, aprovechar lo que nos da la altura con la media y larga distancia, y tratar de rematar mucho a arco boliviano», precisó.

¿Como comer en La Paz?

La Lic. Mariana Iglesias es la encargada de llevar la dieta de los jugadores de la selección nacional, y su papel en la subida a Bolivia no es menor. Los jugadores llamados a la selección sostienen un régimen alimenticio complementado con vitaminas, hierro algunos suplementos que ayudan a la oxigenación de la sangre en la altura.

La dieta de los jugadores en estos días será baja en sal, con comidas ligeras tanto a la llegada a Santa Cruz de la Sierra, como el día del partido. Habrá especial énfasis en el almuerzo de ese 12 de noviembre, que será suave ya que lo tomarán a las 11.00, justo antes de subirse en el avión que los llevará a mediodía a La Paz para jugar contra Bolivia.

Caracas/ Con material del Nacional

Tu comentario