Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Sábado  24 Octubre 2015.

La frase “Traigo el mar en el bolsillo” del embajador en Santiago, el empresario minero Guillermo Gutiérrez Vea Murguía, ha pasado a la historia nacional como “demagógica”. Sin embargo, los elementos de la carta que le escribió el Canciller chileno, almirante Patricio Carvajal, justificaron plenamente el entusiasmo del diplomático nacional.

En el corredor terrestre estaban incluidos: el ferrocarril Arica – La Paz, el aeropuerto de Chacalluita y el camino Arica –Visviri, cercano al que une a Charaña con La Paz. En cuanto al litoral, éste comprendía ocho kilómetros de costa, lo que hubiera permitido de un puerto más amplio que el de Arica, que abarca un kilómetro y medio,

La carta de Carvajal señalaba además en su acápite 4 l): “Producido el acuerdo final se dejará testimonio solemne de que la cesión territorial que permite la salida soberana al mar, representa la solución plena y definitiva a la situación de la mediterraneidad de Bolivia”.

Acápite 4 m) “Bolivia deberá comprometerse a respetar las servidumbres a favor del Perú establecidas en el Tratado Chileno – Peruano de 3 de junio de 1929”.

Acápite 4 n) “La validez de este arreglo estará condicionada al acuerdo previo del Perú, de conformidad con el artículo 1º del Protocolo Complementario al referido Tratado”.

La carta de Carvajal concluye:”Reitero mi esperanza de perfeccionar un acuerdo que contribuya decisivamente a la amistad y al desarrollo de nuestras naciones”.

El ambiente político boliviano –chileno atravesaba una suerte de “Luna de Miel” en  vísperas de la Navidad de aquel ya lejano 1975. Los acontecimientos de los primeros meses de 1976 sembraron de obstáculos la conclusión de este acuerdo.

 

Gracias, epi

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