Imagen satelital del huracán Patricia. (CNH)
Imagen satelital del huracán Patricia. (CNH)

El huracán Patricia se fortaleció hasta convertirse en una poderosa tormenta categoría 5 y amenaza la costa central mexicana del Pacífico con lo que los meteorólogos creen podría ser un golpe devastador, mientras los funcionarios locales declaraban un estado de emergencia y repartían costales de arena como preparativo para una posible inundación.

El Centro Nacional de Huracanes de Estado Unidos indicó este viernes que «el más fuerte huracán del que se tenga registro en la costa noreste del Pacífico, es potencialmente catastrófico al tocar tierra en el suroeste de México más tarde hoy».

Una lluvia constante empezó a caer por la noche del jueves en Manzanillo, uno de los puertos principales del país, antes de la esperada tormenta del viernes.

Luis Felipe Puente, coordinador del sistema federal de Protección Civil, dijo que las escuelas cerrarían el viernes en el estado de Colima, donde se encuentra Manzanillo.

«Estamos tranquilos», señaló Gabriel López, un trabajador en el área de mantenimiento del hotel Las Hadas de Manzanillo. «No sabemos qué rumbo vaya a tomar (la tormenta), se supone que viene para acá… Si hay alguna contingencia acomodamos a la gente. Hay salones no expuestos a viento, a cristales».

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos advirtió que se deben acelerar los preparativos, e indicó que la tormenta podría causar inundaciones en la costa y crecidas repentinas.

«Este es un huracán extremadamente peligroso y potencialmente catastrófico», subrayó Dennis Feltgen, meteorólogo del centro.

Luz Adriana Limón Rojas, oficial operativo del Sistema de Protección Civil estatal en Manzanillo, declaró que la región ha tenido problemas de drenaje durante las tormentas.

«Han venido los presidentes de colonia por sacos para rellenarlos con arena», dijo Limón.

Los expertos advierten que Patricia podría generar olas de 40 pies de altura en la costa mexicana e inundaciones súbitas que pondrían en peligro vidas.

Se recomendó a más de siete millones de residentes prepararse para el «peor de los casos». Los habitantes de un tramo de la costa del Pacífico salpicado de balnearios y aldeas pesqueras tapiaron puertas y ventanas y se abastecieron a la espera de Patricia.

El gobierno federal declaró estado de emergencia para 56 municipios que se encuentran en la trayectoria prevista del meteoro en los estados de Colima, Nayarit y Jalisco.

En Puerto Vallarta, los turistas formaban largas colas en los hoteles para partir, mientras restaurantes y tiendas protegían o entablaban las ventanas y los vecinos se apresuraban a acudir a las tiendas para hacer compras de último momento antes de la tormenta.

Para el viernes, los vientos máximos sostenidos de Patricia habían aumentado a 200 millas por hora, una tormenta de categoría 5, la máxima designación en la escala Saffir-Simpson usada para cuantificar la fuerza del viento de un huracán.

El vórtice del ciclón se ubica a unas 145 millas al sur-suroeste del puerto de Manzanillo, y avanza con dirección norte a 10 millas por hora en un camino previsto para tocar tierra entre Manzanillo y Puerto Vallarta durante el viernes por la tarde o noche.

La fuerza de Patricia era comparable a la del tifón Haiyan, que hace dos años dejó más de 7,300 muertos o desaparecidos en Filipinas, según la Organización Mundial Meteorológica de Naciones Unidas.

Patricia también podría afectar a Texas, dijo Dennis Feltgen, meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes, en Miami.

Las previsiones apuntan a que tras perder fuerza al tocar tierra, es probable que parte de la humedad tropical de la tormenta se combine con las intensas lluvias que ya sufría Texas al margen del huracán y aumente las precipitaciones en la zona, informó. «Sólo va a empeorar una mala situación», agregó.

MÉXICO/Agencias

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