Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

Jueves 22 Octubre 2015.

La posición tradicional chilena en el tema del acceso boliviano al Océano Pacífico con plena soberanía, planteado ahora por nuestro país ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, por iniciativa de Evo Morales, insistió de manera permanente antes y lo reitera ahora, a través del canciller Muñoz, que las fronteras, respaldadas por Tratados, no se cambian. La práctica mundial desmiente aquello. La actual situación fronteriza de Israel con Palestina y el propio mapa europeo confirman ese desmentido. Pero, hay un Pacto en América Latina sobre este tema específico: Tiwinza.

El 26 de enero de 1995 se inició el conflicto bélico entre Ecuador y Perú que se prolongó por unas semanas. El 17 de febrero de ese año se firmó el “Protocolo  de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro” entre ambos países, oficiando como Garantes Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos. Ese Protocolo incluyó 1 kilómetro cuadrado de “territorio de nadie”, cedido por Ecuador y Perú como signo del acuerdo entre ambos países en plena Cordillera del Cóndor, a orillas del río Cenepa. Chile fue garante de ese cambio territorial entre Ecuador y Perú. Aspecto histórico que no puede ser olvidado.

Por ende, las fronteras se cambian, los Tratados de Paz hacen posible que el rígido  concepto fronterizo se vaya modificando con el desarrollo del Derecho Internacional, más aún si el planteo boliviano ante La Haya excluye el cambio territorial.

Los tradicionales argumentos chilenos para postergar por más de un siglo el acceso de Bolivia al Pacífico con plena soberanía se van deshaciendo como cubitos de hielo en pleno verano playero.

 

Gracias, epi