Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

10 Octubre 2015.

Una de las polémicas más frecuentes en escenarios internacionales actuales es sobre el cambio climático. Por ende, se utiliza como arma política para ataques indiscriminados. Datos incontestables confirman deshielos en los Polos, desaparición de glaciares, cambios de temperaturas, inundaciones desbordantes  y sequías radicales.

California en Estados Unidos  sufre una preocupante falta de lluvias desconocida desde hace muchos años, según expertos.

Algunos agoreros aprovechan esta circunstancia para asegurar que la naturaleza se está rebelando contra la humanidad y vaticinan la extinción paulatina del género humano.

Las visiones cataclísmicas siempre contaron con especial atractivo mediático pues las desgracias sociales captan popularidad. Pero, quizás, lo más adecuado sea ponerse políticamente de acuerdo en dejar de lado críticas de unos Estados contra otros y dedicarse con empeño a reducir de forma creciente la contaminación ambiental que tanto daño hace, sobre todo,  a las personas más débiles de nuestras sociedades.

El Planeta Tierra necesita más solidaridad, menos promesas fallidas, más tolerancia  y mayor generosidad para enfrentar y solventar los desafíos presentes y futuros.

En la medida que los humanos seamos más respetuosos, dejaremos de repartirnos acusaciones y buscaremos escenarios de encuentro, dejando de lado egoísmos nefastos para encontrar caminos más positivos en el cuidado de: árboles, plantas, agua, aire y animales que comparten con nosotros la vida en esta Tierra. El futuro está en nuestras manos. Aprovechemos esta oportunidad maravillosa.

Gracias, epi

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