Eduardo Pérez Iribarne.
Eduardo Pérez Iribarne.

8 Octubre 2015.

Una de las diplomacias estadunidenses fracasadas es el embargo hacia Cuba. Los sectores ultraconservadores del Partido Republicano han alimentado por décadas esa medida inadecuada que sólo logró favorecer a la dictadura castrista en la Isla.

El régimen de los hermanos Castro ha tenido siempre un pretexto valedero: echar la culpa a ese embargo de sus corrupciones, ineficiencias, dogmatismos y demagogias.

Llama la atención la insistencia de la diplomacia en Estados Unidos por seguir ese error pues sus funcionarios, sajones por excelencia, saben que sólo los resultados definen los éxitos o fracasos de sus políticas. Si la denominada “Guerra Fría” no consiguió sus objetivos prioritarios: el regreso más temprano que tarde de las democracias pluralistas en la Europa Oriental, “La Guerra Helada” con Cuba consiguió que el inmovilismo siga todavía como tónica dominante en la Isla más grande del Caribe, más de medio siglo después de haber sido implantada.

Ese inmovilismo asfixiante empuja, todavía hoy, a que muchos cubanos, “los balseros”,  se hagan a la mar en busca del “cielo capitalista”, huyendo del “infierno socialista”.

El Presidente Barack Obama  ha roto el maleficio del tan negativo embargo hacia Cuba. Las amarras de esa medida tan violatoria a los Derechos Humanos de la población cubana se van deshaciendo a paso lento pero seguro. La libertad está llegando a la Cuba que todavía vive con cartilla de racionamiento para su población, como señal de que el castrismo ha sido un fracaso rotundo pese a sus ya devaluados publicistas latinoamericanos.

Gracias, epi