Padre Eduardo Pérez Iribarne. SJ.
 Eduardo Pérez Iribarne. 

6 Octubre 2015

A Evo Morales le gustan las apuestas políticas, cuanto más riesgosas mejor para él,  según confirman los hechos protagonizados por nuestro Presidente boliviano. En la práctica ha ganado casi todas sus apuestas políticas hasta ahora.

Cuando faltan casi cinco años para las próximas elecciones nacionales, Evo ha movido hábilmente sus hilos a través de los denominados movimientos sociales para que toda la maquinaria oficialista haya pisado con fuerza el acelerador electoral y en cinco meses más, supuestamente en febrero próximo, los bolivianos vayamos nuevamente a las urnas para un referéndum plebiscitario: aprobar o rechazar la repostulación del Presidente en el 2019.

Los motivos para tanto apuro abren muchas puertas para las campañas a favor o en contra de esa apuesta política. Los oficialistas ya comienzan a repartir calificativos despectivos a los opositores que se han atrevido a inclinarse por el NO. Serán campañas de cuatro años continuados.

Los partidarios por el SI tienen abundantes argumentos concretos para apoyar su posición “evista”, mientras los movilizados por el NO buscan sus motivos en diversos escenarios concretos también.

Una de las prácticas favoritas en Bolivia es la de las peleas verbales en torno a temas políticos. Gracias a Dios, el país no ingresó –esperamos que aquello ocurra nunca- a los tiros por enfrentamientos ideológicos, electorales o de puestos en poderes públicos. Bolivia sigue siendo un país pacífico en los escenarios políticos. Pero las descalificaciones verbales están a la orden del día con gran generosidad en palabras subidas de tono, sobre todo en bocas que quizás deberían, por su cargo o por su cualidad, ser un poco más moderadas y prudentes. Pero, la política aquí es una super pasión nacional.

Gracias, epi

 

 

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