El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, el sábado 3 de octubre presenta las pruebas de la conspiración de EEUU contra Evo Morales. (APG)
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, el sábado 3 de octubre presenta las pruebas de la conspiración de EEUU contra Evo Morales. (APG)

El Gobierno de Estados Unidos calificó el lunes  de «absolutamente falsas y absurdas» la acusación del Gobierno boliviano de que impulsó en 2008 presuntos planes para un golpe de Estado o magnicidio contra el presidente Evo Morales.

La embajada de EE.UU. reaccionó de esa manera en un comunicado tras la acusación del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, de que ese país instaló ese año un centro de operaciones para llevar adelante un golpe o el asesinato de Morales.

«El Gobierno de los Estados Unidos no estuvo involucrado en ninguna conspiración, intento de derrocar al Gobierno de Bolivia o de asesinar al presidente Morales. Este tipo de acusaciones infundadas no contribuyen a mejorar las relaciones bilaterales», sostuvo el comunicado de la representación estadounidense.

Según Quintana, los supuestos planes fueron revelados en documentos de Wikileaks desclasificados y usados por los estadounidenses Alexander Main y Dan Beeton en un libro publicado en septiembre pasado.

Esas investigaciones fueron recogidas, entre otros medios, por el canal ruso Russia Today (RT), al que Quintana utilizó como referencia el sábado pasado para hacer la denuncia.

La delegación diplomática aseguró en el comunicado que en caso de información sobre posibles disturbios sociales u otras acciones hipotéticas todas las embajadas de Estados Unidos convocan a un «Comité de Acción de Emergencia» para proponer planes de contingencia para garantizar la seguridad del personal de la misión.

En 2008, el Gobierno de Morales enfrentó una ola de protestas regionales que fueron denunciadas por las autoridades como un intento de golpe de Estado.

En septiembre de ese año, el gobernante expulsó al embajador estadounidense Philip Goldberg, acusándolo de ser parte de plan de conspiración por sus reuniones con opositores, algo que Washington siempre ha rechazado.

Como respuesta el gobierno de EEUU expulsó al embajador boliviano Gustavo Guzmán.

Desde entonces, los dos países solo tienen relaciones a nivel de encargados de negocios y no han logrado concretar las intenciones expresadas frecuentemente de reponer a los embajadores.

Este lunes el presidente Evo Morales indicó que no le interesa si hay o no un embajador de Estados Unidos en La Paz y agregó que eso es «deseable, pero no es decisivo» para Bolivia.

LA PAZ/ Fides

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