El Papa Francisco en la inauguración del Sínodo de la Familia. (ACI)
El Papa Francisco en la inauguración del Sínodo de la Familia. (ACI)

El Papa abrió este domingo el sínodo de la familia defendiendo la indisolubilidad del matrimonio, reiterando que la familia se compone de un hombre y una mujer y condenando el divorcio. El sínodo empieza en un clima tenso después de que un cura del Vaticano confesara ser gay y denunciara la homofobia en la Iglesia.

 

En basílica de San Pedro, el Papa Francisco abrió este 4 de octubre el Sínodo ante 400 cardenales y obispos de todo el mundo el segundo sínodo de la familia en un año. En su discurso, el papa defendió con tono claro y severo la doctrina sobre la familia y citó textos de sus predecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, como guías del debate.

El Papa argentino reconoció que la Iglesia debe defender los valores tradicionales en un “contexto social y matrimonial bastante difícil”. A los prelados instó a “busca y sanar a las parejas heridas con el aceite de la misericordia”, un principio básico de su pontificado.

El Sumo Pontífice defendió el “amor duradero, fiel recto, fértil, que es cada vez más objeto de burla y considerado como algo anticuado” y asegura que el “sueño de Dios”, es “la unión de amor entre hombre y mujer”, principio que repite en varias ocasiones.

El pontífice argentino, que convocó a los obispos de todo el mundo para debatir durante tres semanas sobre los retos que encara la familia moderna, fijó así los parámetros del encuentro, marcado por las tensiones generadas por la confesión el sábado de homosexualidad de un importante prelado del Vaticano, quien fue inmediatamente destituido.

La confesión del padre polaco Olaf Charamsa, teólogo de la congregación para la Doctrina de la Fe, quien reveló el sábado a la prensa que era “un gay feliz” y que tenía una pareja desde hace años, enfrenta a la Iglesia a esa realidad, que afecta a los fieles tanto dentro como fuera de la institución.

Sobre el divorcio, Francisco reiteró que “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”, del evangelio de San Marcos. “Es una exhortación a los creyentes a superar toda forma de individualismo y de legalismo, que esconde un mezquino egoísmo y el miedo de aceptar el significado autentico de la pareja y de la sexualidad humana en el plan de Dios”, dijo.

El primer sínodo o asamblea de obispos sobre la familia, celebrado hace un año, reveló las profundas tensiones y diferencias que reinan dentro de la Iglesia católica, a pesar de compartir una serie de conceptos básicos.

Para el Papa de origen argentino, la familia tradicional está experimentando una crisis profunda, que afecta al conjunto de la sociedad y en particular a la iglesia, de cuyas enseñanza oficiales se han alejado muchos fieles.

EL VATICANO/Agencias

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