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La estrategia de la política exterior de los Estados Unidos contemplaba un plan de respuesta inmediata en caso de un intento de golpe de Estado o la muerte del presidente Evo Morales, Según documentos revelados por Wikileaks en una publicación de Russia Today (RT).

La estrategia estadounidense incluye un plan detallado para derrocar los gobiernos electos de los países latinoamericanos que se oponen al establecimiento de regímenes neoliberales en Sudamérica. Así lo revelaron los documentos de WikiLeaks estudiados por Alexander Main y Dan Beeton, del Centro para la Investigación Económica y Política, con sede en Washington.

Según la publicación de TR durante los acontecimientos de agosto y septiembre de 2008, el Departamento de Estado de EE.UU. tomó en serio la posibilidad de un golpe de Estado en Bolivia o del asesinato del presidente Evo Morales. «[El Comité de Acción de Emergencia] junto [al Comando Sur de EE.UU.] desarrolla un plan de respuesta inmediata en caso de una emergencia repentina, como un intento de golpe de Estado o la muerte del presidente Morales», dice el correo de la Embajada de EE.UU. en La Paz.

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, se refirió al tema este sábado y afirmó que los documentos revelados por Wikileaks, y difundidos en un libro publicado en septiembre, constatan la estrategia de Estados Unidos.

“Tácitamente es una descripción respaldada de la estrategia de desestabilización de Estados Unidos que oscilaba entre el golpe de Estado o el asesinato del presidente Morales», dijo. Además explicó que la Embajada de Estados Unidos “en 2007 instaló un Centro de Operaciones para llevar adelante el golpe cívico-prefectural para aplicar el plan A, que era el golpe, y el plan B, que era el asesinato”.

La publicación de TR también establece que el informe de 2007 de la USAID menciona unas 101 subvenciones por un total de 4.066.131 dólares «para ayudar a los Gobiernos departamentales a operar más estratégicamente”. El dinero de la Casa Blanca también fue destinado a los grupos indígenas locales que estaban «en contra de la visión de Evo Morales de las comunidades indígenas». Un año más tarde, los departamentos de la Media Luna estaban en abierta rebelión contra el Gobierno de Morales y llamaban a un referéndum sobre la autonomía en el trasfondo de las protestas violentas que acabaron con la vida de al menos veinte partidarios del Gobierno.

De hecho, según un correo datado en abril de 2007, la Cancillería de EE.UU. consideraba que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) «debe fortalecer a los Gobiernos regionales como contrapeso al Gobierno central».

LA PAZ/Fides

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