Sábado 3 de Octubre 2015

Padre Eduardo Pérez Iribarne. SJ.
Padre Eduardo Pérez Iribarne. SJ.

El 20 de Julio de 2007 una multitud interminable de gentes de grupos sociales diferentes se reunió en la ceja de El Alto para repetir en coro emocionado: “La Sede no se mueve”. Hasta aquí la noticia de aquella memorable jornada de fervor paceño.

Han pasado los años y seguramente muchas personas que asistieron emocionadas a aquella extraordinaria concentración ahora se quejan de que La Paz sea centro de concentración de diversos sectores sociales que protestan contra este gobierno de turno, como se protestó contra sus antecesores, exigiendo atención a sus demandas, casi siempre de tipo económico.

La ciudad de La Paz tendría alternativas de progreso y desarrollo si dejara de ser  la ciudad gubernamental por excelencia. No estoy pidiendo que la sede se cambie a ninguna otra parte, sólo estoy registrando hechos objetivos: las protestas populares.

Se ha repetido de manera insistente que la sede de gobierno permite muchos puestos de trabajo que benefician a la sociedad paceña. No estoy en contra de esa afirmación. Parece correcta. Pero si la política gubernamental no fuera tan importante aquí, se abrirían amplias puertas de progresos, adelantos, desarrollos que hoy parecen casi imposibles por  ser nuestra ciudad el centro de los reclamos de muchos sectores.

El ejemplo de Santa Cruz de la Sierra es llamativo. En aquella ciudad, la economía es la protagonista de sus actividades cotidianas y la política, con sus consiguientes movilizaciones de protesta, se encuentra en posición menor. Santa Cruz crece rápido, La Paz crece no tan rápido. La concusión es sencilla.

 

Gracia, epi

 

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