Un ciudadano deposita su voto identificado con la bandera catalana.(Televisa)
Un ciudadano deposita su voto identificado con la bandera catalana.(Televisa)

Las fuerzas independentistas logran el triunfo en las elecciones autonómicas en Catalunya. Sin embargo, la gobernabilidad queda en entredicho tras unas elecciones altamente polarizadas, en las que 77,3% de los catalanes acudieron a las urnas.

En este escenario histórico de participación, Junts pel Sí, coalición independentista, ha conseguido 62 escaños de un total 135, resultado que refleja una victoria parcial en las elecciones del 27-S, muy alejado de la suma que los partidos de la coalición (71 escaños) consiguieron en los comicios de 2012.

La formación ganadora compuesta por los partidos de Convergencia Democrática de Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya y algunas pequeñas agrupaciones políticas no pudo evitar la herencia de las múltiples acusaciones de corrupción política en las que muchos de los candidatos y antiguos dirigentes de Convergencia estuvieron implicados.

Precisamente debido a que con esos 62 escaños no lograrían alcanzar la mayoría absoluta (establecida en 68 escaños) suficiente para la conformación de un gobierno propio, a la candidatura de Junts Pel Sí le esperan unas semanas decisivas en la búsqueda de aliados dentro del nuevo parlamento catalán.

Uno de los potenciales socios que la candidatura independentista podría establecer, el partido catalanista y anticapitalista Candidatura d’Unitat Popular, la CUP, sí consiguió mejorar en gran medida sus resultados, pasando de 3 a 10 escaños entre ambos comicios electorales. No obstante, las fuertes diferencias ideológicas y de proyecto político presentes entre ambas formaciones, harán que para conseguir el apoyo de la CUP, la candidatura de Junts Pel Sí tendrá que cumplir con una serie de requisitos preestablecidos por la formación izquierdista, que pasan eminentemente por la renuncia de uno de sus líderes más carismáticos, el actual presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, a liderar el proceso de conformación de gobierno por parte de la coalición.

En una jornada desarrollada sin grandes tensiones en las calles, si bien en número de escaños el discurso independista de ambas formaciones se impuso al discurso centralista conformado, con grandes matices, por los demás partidos constituidos en la pugna electoral, en el número total de votos tan solo un 48% de electores apostó su voto por la independencia, quedando así un escenario político complejo y ampuloso a la hora de interpretar estas elecciones como un posible plebiscito sobre la voluntad de los ciudadanos de Cataluña de escindirse del Estado español y establecer una nación propia.

De entre los partidos defensores del Estado central español, Ciutadans se convirtió en el otro gran vencedor de la noche, aumentando en 16 escaños su resultado en las anteriores elecciones y convirtiéndose en la segunda fuerza del parlamento de la Generalitat y principal partido de la oposición, desde un discurso de corte liberal y españolista y con la vista en las elecciones generales en España para finales de este mismo año.

Los grandes perdedores

De entre las demás formaciones políticas, los resultados previstos por las encuestas acabaron por vaticinar la debacle. En la noche electoral del 27-S, el gran perdedor fue el Partido Popular (PP), quien volvió a fracasar en unos comicios electorales en Cataluña y bajó su representación legislativa en otros 8 escaños, quedándose tan solo en 11. La estrategia resuelta por el aparato central del partido de colocar un candidato extremo y orientado más a la derecha, polémico por su ideología xenófoba, acabaron por hundir al partido en la región donde históricamente nunca ha podido establecerse como alternativa de gobierno.

Desde el otro extremo de la contienda electoral, Catalunya Sí Que Es Pot, la coalición electoral que convergió entre Podemos, partido que a nivel nacional está liderizado por Pablo Iglesias, e Iniciativa Per Catalunya, socio a nivel regional de la coalición Izquierda Unida, logró tan sólo 11 escaños, lejos de las proyecciones que les otorgaban las encuestas durante las últimas semanas (entre 14-16 escaños), sin poder superar los 13 escaños obtenidos por Iniciativa en los anteriores comicios de 2012.

Finalmente, el Partido Socialista de Catalunya (PSC), asociado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), junto con su candidato Miquel Iceta, lograron la compostura, perdiendo tan solo cuatro escaños y quedando como tercera fuerza política del parlamento, especialmente tras la estrepitosa caída pronosticada por las encuestas los días previos.

BARCELONA/ Especial para Fides: Juan Ramos y María Reneé Barrientos