El ex canciller Armando Loayza,en foto de archivo. (APG)
El ex canciller Armando Loayza,en foto de archivo. (APG)

El ex canciller Armando Loayza presentó el miércoles renuncia al cargo de embajador boliviano en el Estado Vaticano.

La renuncia ocurrió dos meses después de que Loayza fue designado por el gobierno de Evo Morales y un mes después de conceder una entrevista a Televisión Nacional de Chile en la que dijo haberse planteado el desafío de promover una remisión del presunto «trauma anticatólico» del Presidente de Bolivia.

Según el reporte de la estatal Red Patria Nueva, el canciller David Choquehuanca confirmó la renuncia de Loayza desde la ciudad amazónica de Cobija, minutos antes de partir junto a Morales a La Habana, Cuba, para celebrar el natalicio del octogenario líder de la revolución cubana, Fidel Castro.

Horas antes, Loayza dijo que no quiso mellar la investidura del presidente Evo Morales durante la entrevista que concedió a Televisión Nacional de Chile, a cuyo destacado a La Paz, el periodista Claudio Fariña, acusó de intentar «torpedear la demanda marítima» para «debilitar» la posición reciente de Bolivia ante el Vaticano.

«No busqué irrespetar al Gobierno», mantuvo en declaraciones el martes por la noche a la red privada de televisión PAT al tiempo de enfatizar que «jamás quise dañar la investidura del Presidente».

Fariñas «me tendió una trampa aviesa» y «descontextualizó mis declaraciones, las fragmentó», deploró el diplomático boliviano a primera hora del miércoles en declaraciones al mismo medio informativo.

De una entrevista de poco más de media hora, Fariñas publicó una mordida de sonido en que se oye decir a Loayza que se había planteado un desafío en su gestión ante la Santa Sede para que el presidente Morales supere su «trauma anticatólico».

«Este periodista actuó de mala fe, el objetivo de este señor es disminuir la fuerza de la demanda marítima. En Santiago no esperaban las declaraciones del Papa sobre el apoyo a la demanda marítima, lamento mucho esta interpretación injusta», mencionó Loaiza.

El mismo día en que el papa Francisco llegaba a Bolivia, el 8 de julio último, Loayza aceptó dialogar con Fariña en La Paz, según el diplomático, bajo la condición de «off de record» en los tramos finales de la conversación.

Días después de que el Sumo Pontífice pidiera, en aras de la unidad definitiva de Latinoamérica, que Bolivia y Chile se avengan a dialogar de manera «franca y abierta» sobre la demanda marítima de La Paz que se encamina a 150 años de oídos sordos por parte de Santiago, columnistas chilenos atacaron con artillería verbal tupida  a Francisco, lo más probable por su apoyo desembozado al derecho marítimo boliviano.

El lunes, el vicepresidente Álvaro García Linera, aseveró, en conferencia de prensa, que las declaraciones de Loayza estaban «fuera de lugar» y las calificó de una falta de respeto al Gobierno y al Estado.

«Asumo mi responsabilidad», concedió el ex canciller tras ello.

Fariñas, de quien Loayza sugirió llegó a La Paz con el objetivo claro de «desmerecer» la demanda marítima boliviana y, más aún, el apoyo a ésta por parte del Vaticano, «ha simplificado de mala fe mis declaraciones porque no estaba previsto hablar del tema religioso» propiamente  y, en tono de charla, cual contertulios, «hablamos de religiosidad popular», precisó el Embajador.

Al tiempo de definir a Fariñas como un «petardista mediático», Loayza estableció que, de todas formas, «mi situación la define la Cancillería del Estado y me debo al servicio exterior, soy un peón del servicio exterior de Bolivia».

ABI

 

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