El Papa y los jóvenes, el domingo a orillas del ríio Paraguay. (ACI)
El Papa y los jóvenes, el domingo a orillas del ríio Paraguay. (ACI)

El Papa Francisco concluyó el domingo en la noche en Paraguay su gira de una semana por los tres países más pobres de Sudamérica, aclamado como una estrella por los jóvenes y aplaudido inclusive por gobernantes a los que exigiió hacer más contra la pobreza, la injusticia, la corrupción y otros males de la región.

El Pontífice, durante su paso por Ecuador, Bolivia y Paraguay, se mostró especialmente identificado con los grupos más vulnerables de la sociedad, como los jóvenes, las mujeres, los pobres, los ancianos, los indígenas, los presos, hasta los exiliados, sumándose a las demandas populares de cambios estructurales.

Advirtió, sin embargo, que sólo la fe en Jesñus y la confianza en su madre María darán la claridad y la fuerza necesrias para que cada quien sea protagonista del cambio que necesita.

Acompañado por el presidente paraguayo, Horacio Cartes, el papa Francisco presenció una breve ceremonia de despedida al caer la noche en Asunción.

Adiós de Francisco, desde la puerta del avión de Alitalia (ACI)
Adiós de Francisco, desde la puerta del avión de Alitalia (ACI)

Poco antes de despegar su avión a las 19:35 (23:35 GMT), el Papa sostuvo un encuentro con cientos de miles de jóvenes en un vibrante acto en las afueras de Asunción, a orillas del río Paraguay, en el que fue aclamado como una estrella.

El pontífice volvió a pedir a la juventud que «hagan lío pero organícenlo bien».

«Necesitamos jóvenes con esperanza y fuertes de espíritu, no jóvenes debiluchos, que ni sí ni no (indecisos). No queremos jóvenes que se cansen rápido, y que estén con cara de aburridos», clamó.

El recorrido final de Francisco hacia el aeropuerto asunceño sufrió un contratiempo cuando una multitud rebasó las vallas y se aproximó peligrosamente al papamóvil en avalancha, impidiendo que se detuviera en el centro comercial Ycua Bolaños, donde un incendio mató entre 400 y 500 personas en 2004.

En la mañana, ofició una misa campal que reunió a un millón de peregrinos en el predio militar de Ñu Guazú, presenciada desde primera fila por el presidente anfitrión, Horacio Cartes, y su par argentina, Cristina Kirchner. El Papa saludó a ambos mandatarios y recibió un cuadro como regalo de parte de ella.

El Papa Francisco en el avión de retorno a Roma. (ACI)
El Papa Francisco en el avión de retorno a Roma. (ACI)

El noveno viaje de Francisco al exterior, y el primero a América Latina -sin contar el realizado a Brasil en julio del 2013 -que fue programado por su antecesor Benedicto XVI-, estuvo marcado por discursos históricos.

«Obviamente no está como cuando partió de Roma, pero el Papa se encuentra muy bien, algo cansado como todos», dijo hoy el vocero papal Federico Lombardi cuando volvió a ser consultado sobre la salud de Francisco.

Francisco lanzó el sábado el discurso más político de su gira, en un encuentro con la sociedad civil paraguaya donde aclaró que sus anatemas y reclamos a favor de los pobres y olvidados durante su periplo sudamericano, no corresponden a una ideología.

«Las ideologías siempre acaban en dictaduras. Piensan por el pueblo, no lo dejan pensar», dijo enérgico.

Este discurso impactó, al igual que el realizado el jueves en Bolivia, donde dirigiéndose a líderes de movimientos populares y al presidente Evo Morales pidió «un cambio» económico, moral y ético para salvar a los pobres y a la tierra. Palabras parecidas dirigió antes al mandatario ecuatoriano Rafael Correa.

El Papa regresará en septiembre al continente, esta vez a Cuba y Estados Unidos, tras su histórica mediación para la reconciliación entre esos dos países.

Francisco, en su último recorrido callejero en Asunción. (ACI)
Francisco, en su último recorrido callejero en Asunción. (ACI)

ASUNCION (Con datos de Infobae)