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El papa Francisco fue recibido con la canción ‘Bienvenido Santo Padre’ en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), en Quito, en donde se reunió con el mundo académico en la tarde de martes.

El Santo Padre llegó al centro académico a bordo del papamóvil; minutos antes, en la Nunciatura Apostólica, saludó y bendijo a los niños y ciudadanos que llegaron hasta ese lugar. En la PUCE también se detuvo a saludar con los ciudadanos y bendijo a varias personas.

En la parte central de su intervención Francisco exhortó a que «no se identifique un grado universitario con sinónimo de estatus» y dijo que estudiar «es un derecho, pero también un privilegio”.

Ante estudiantes y docentes ecuatorianos, Francisco definió el mundo de la universidad «un semillero, una posibilidad, tierra fértil que debemos cuidar, estimular y proteger».

Pero entonces preguntó a los educadores: «¿Velan por sus alumnos, ayudándolos a desarrollar un espíritu crítico, un espíritu libre, capaz de cuidar el mundo de hoy?

Francisco planteó a los educadores una lista de preguntas: «¿Cómo entra en la currícula universitaria o en las distintas áreas del quehacer educativo? ¿Cómo generamos y acompañamos el debate constructor, que nace del diálogo en pos de un mundo más humano?».

Y además pidió reflexión tanto a familias, estudiantes y docentes para «no identificar un grado universitario como sinónimo de mayor estatus, dinero y prestigio social».

Y exhortó a que la mayor preparación universitaria sea un signo «de mayor responsabilidad frente a los problemas de hoy en día, frente al cuidado del más pobre, frente al cuidado del ambiente».

A los jóvenes ecuatorianos, «presente y futuro de Ecuador y semilla de transformación de esta sociedad», el papa les interrogó: ¿Saben que este tiempo de estudio, no es sólo un derecho, sino un privilegio que tienen?

Y les instó a solidarizarse con quien no ha tenido esa oportunidad.

Francisco señaló que es urgente que se discuta «sobre nuestra situación actual. Sobre qué tipo de cultura queremos o pretendemos no solo para nosotros, sino para nuestros hijos, para nuestros nietos».

Al comenzar  su alocución el Sumo Pontífice se refirió a la defensa del medioambiente, tema de su encíclica «Laudato Si» de la que citó numerosos pasajes.

La defensa del medioambiente «ya no es un mera recomendación, sino una exigencia que nace por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesta en la tierra».

Y citando de nuevo la encíclica agregó: «Hemos crecido pensado tan solo que debíamos cultivar que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados quizás a expoliarla».

Con información de EWTN y CTV

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